Vol. 2, núm. 4 - Noviembre 2003     Órgano Oficial de expresión de la Fundación OMIE
Revista Internacional On-line / An International On-line Journal
 
 


EL GRUPO MEDIANO, ESPACIO (VACIO) EN LO SOCIAL

Estibaliz Barrón, Teresa Brouard y Ernesto González de Mendibil


 
 

SUMMARY

The authors set out theories provided by some authors about medium groups. They state that these represent the social. They understand that the groups are useful in order to work psychotherapeutically on the total bond of the subject.

KEY WORDS: Group, connection.


RESUMEN

Los autores exponen teorías aportadas por algunos autores sobre los grupos medianos. Constatan que éstos representan a lo social. Entienden que los grupos son útiles para trabajar psicoterapéuticamente la vincularidad total del sujeto.


PALABRAS CLAVE: Grupo, vincularidad.


ENCUADRE

El actual trabajo surge de las reflexiones realizadas a lo largo de los años en torno a la experiencia de co-conducción de un grupo mediano.

Los grupos medianos fueron iniciados por Robin Piper y Patrick de Maré en la práctica grupoanalítica a partir de 1975 y traídos a nuestro ámbito formativo (Bilbao) por Fernando Arroyave.

El grupo concreto al que hacemos referencia está incluído como uno de los espacios experienciales del programa del Máster en Psicoterapia Analítica Grupal que se imparte en la Universidad de Deusto de Bilbao organizado por la Fundación OMIE (Fundación Vasca para la Investigación en Salud Mental)
Dicha formación se realiza en módulos de día y medio de duración (18 horas) una vez al mes (de septiembre a junio), durante tres años. Este grupo, de hora y media y en el que participan todos los alumnos matriculados, está situado en el último espacio de ambos días, cerrando por tanto la actividad formativa. Esto supone 20 sesiones por año de formación, a razón de dos por módulo.

Denominamos este espacio Grupo Mediano porque adoptamos la clasificación que considera como tales los que tienen entre 20 y 40 miembros. En función de la matriculación anual, el número de participantes de este grupo oscila entre 25 y 35 miembros; por encima de 40 hablaríamos de Grupos Grandes.

El grupo mediano sigue preceptos similares a los aplicados por Foulkes a los grupos pequeños, es decir:


- Son grupos verbales
- Los participantes se hallan sentados en círculo y cara a cara
- Se realizan reuniones regulares
- Están basados en la discusión libre creativa.

En la primera sesión de cada curso se explica a los componentes del grupo el objetivo de la experiencia y se les dan las consignas: asistencia completa y regular, puntualidad, confidencialidad y restitución.

Hemos trabajado en el supuesto de considerar al grupo mediano como un grupo cerrado con inicio y cierre en cada curso.


REFLEXIONES TEÓRICAS

Realmente no existe una fundamentación teórica explícita sobre los grupos medianos y grandes. Existen reflexiones de los distintos autores que han utilizado este abordaje acerca de los fenómenos que se movilizan en la situación de grupo mediano/grande.

El autor y promotor principal de la teoría y práctica de grupo grande es Patrick de Maré que, junto con Kreeger, analiza dichos grupos desde las similitudes y diferencias que presentan con los principios de Foulkes aplicables a los grupos pequeños. Tal y como señala Hanne Campos, las raíces históricas del trabajo con grupos grandes se encuentran en el movimiento de comunidades terapeúticas de las décadas de los sesenta y setenta liderado por Main y Jones.

Como apunta Patrick de Maré, el Grupo Mediano es un instrumento que adquiere relevancia cuando el interés sobre las cuestiones de parentesco necesariamente dan paso a temas de amistad y compañerismo, abriéndose el campo posteriormente a temas socioculturales. El grupo mediano permite que sus miembros exploren los supuestos culturales sobre los que fundamentan toda su relación social.

Eduardo Paolini señala que la teoría de grupos hoy existente surge principalmente del pensamiento antropológico y psicoanalítico y se basa en el conocimiento acumulado de las investigaciones hechas sobre la influencia de la interacción familiar y social en la construcción de la estructura e identidad personal.

De igual manera que el paso del psicoanálisis al grupoanálisis supuso la incorporación de una dimensión social en el análisis del individuo, el grupo mediano y el grande amplía el análisis a los propios fenómenos sociales. Promueve que los individuos exploren su posición en el campo de lo social. Por tanto, en la teorización sobre estos grupos habrá que incorporar dimensiones de análisis propias de la psicología social.

Si observamos el grupo mediano bajo el prisma de la psicología social, podríamos considerarlo como el espacio que permite que cada individuo intente comprender de qué manera su pensamiento, sus sentimientos y su conducta están influídos por la presencia actual, imaginada o implícita,d e los otros.

Hacemos una mención expresa a la teoría de la atribución desarrollada por Fritz Heider por considerar que nos ayuda a entender muchos de los sucesos que se producen en el grupo, sobre todo en los estadíos iniciales. Este autor destaca, con una gran sencillez, que nuestras acciones están más controladas por el modo en que percibimos un acontecimiento que por lo que realmente sucede. Considera que la atribución es un puente entre nosotros mismos y las cosas que están distantes y sobre las cuales necesitamos información. Las atribuciones, vendrían a ser los a prioris con que nos manejamos ante situaciones desconocidas. La teoría de Heider estuvo influída por su vocación de pintor.


REFLEXIONES DESDE LA PRÁCTICA

Nosotros hemos querido conjugar nuestras reflexiones desde la práctica con asociaciones con el arte. En concreto con la obra de Eduardo Chillida, conocido universalmente como escultor, pero presente en esta reflexión como pensador, faceta sobre la que en general se posee menos información.

Nos intreresa el modo en que Chillida explica lo que constituye el proceso de creación de su obra. Para él este proceso es algo vivo, algo sin acabar pero que a la vez busca un final: la obra. Paradójicamente ésta, que representa la culminación del proceso de creación es también expresión de la muerte del proceso creativo.

Encontramos cierto paralelismo con lo que observamos en el proceso del grupo mediano. Para nosotros, el grupo, la obra en creación, está formada por una sucesión de obras superpuestas que vendrían representadas por la finalización de cada sesión, de cada módulo, de cada año, de cada período formativo... , pues en cada espacio observamos la vida y la muerte y a la vez el proceso en el que estamos inmersos. Luxio Ugarte en una monografía dedicada al citado escultor (1.993) escribe, "Cada obra realizada por Chillida está inscrita dentro de series y cada una de ellas cabalga entre la vida y la muerte".

Con relación a esto, la primera cuestión que nos surge es la adecuación de seguir considerando a este grupo como cerrado. Si tenemos en cuenta la dimensión de proceso podríamos categorizarlo como un grupo abierto puesto que llevaría funcionando tantos años como los actuales conductores llevan en la coconducción del mismo (seis años), del que van saliendo miembros y al que van incorporándose otros nuevos año tras año. Existe una mente grupal que transmite la historia y cultura del grupo de estos años. Observamos que a lo largo del tiempo la historia transmitida permite que el grupo supere con mayor rapidez el desconcierto inicial y aborde la tarea para el que ha sido creado.

Como señala Pat de Maré (1989), en el grupo mediano "la gente ha de aprender a dialogar como aprende un lenguaje". La tarea de este grupo es la de fomentar un diálogo que permita explorar los supuestos culturales de cada participante. En cada grupo el objetivo es aprender a expresar los pensamientos, dado que éstos se circunscriben a una esfera más racional que en los grupos pequeños, en los que el sentimiento y la emoción son los protagonistas. En el grupo mediano opera el principio del significado, bien distinto de los principios de realidad y de placer de Freud.

Ante los participantes se abre la difícil tarea de llenar el espacio grupal. Éste inicialmente se vive como un gigantesco vacío. Espacio vacío en lo social, lleno de silencio .Estableciendo un paralelismo, el proyecto de Tindaya de Chillida se basa en un juego de perspectiva: vaciar la montaña de piedra para llenarla de espacio. Por tanto, en el grupo estamos ante un espacio ¿vacío?, ¿lleno?

La respuesta, evidentemente, es "lleno", pero quizás la sensación sea la contraria: es el vacío quien parece invadirlo todo. Ese llenado inicial, que en el grupo lo constituye el silencio, el control al y por el otro, las miradas, los carraspeos... es paulatinamente sustituído por la palabra. Las primeras simbolizaciones que aparecen en los miembros del grupo están relacionadas con situaciones de riesgo, de temor al vacío (lanzarse por un precipicio, por un tobogán, a la piscina, etc.) .Como forma de situarse en el grupo, que inicialmente es vivido como una masa informe amenazante, los participantes buscan las identificaciones que posibilitan las distintas categorías que coexisten en el mismo: miembros de los grupos pequeños; alumnos de primero, segundo, tercero, hombres y mujeres…

Un tema que subyace es ¿de quién es la responsabilidad del funcionamiento del grupo?,es decir: ¿cuáles son las normas de esta microcultura? Observamos que, en ocasiones, se elevan a categoría de norma situaciones acontecidas en alguna de las sesiones (no se puede bajar el brazo de la silla abatible, ese tema no se puede hablar en el grupo...) atribuyendo esa norma a las consignas iniciales, a límites impuestos por los conductores. Junto a la necesidad de buscar pautas que den seguridad en un espacio desconocido, parece existir una rebeldía ante la necesidad del límite. Será que como dice Chillida, el tema del límite ¿es un tema terrible? Sin embargo, él mismo añade que el límite es el que pone orden. Es decir, el límite organiza. Nosotros, como conductores y responsables del espacio y del tiempo, somos los que manejamos los límites dados por el encuadre. Pero ¿son éstos los únicos límites presentes en el grupo?, ¿es el propio grupo quien va construyendo los límites?, ¿qué efecto tiene el tamaño del grupo en la sensación de limitación de los miembros?, ¿son los límites del grupo pequeño extrapolables al grupo mediano?, ¿y al grande?, ¿y a la sociedad?.

Como señalábamos anteriormente, la palabra surge del malestar que el silencio genera. Al comienzo la palabra busca interacciones de consenso que tranquilicen, se busca el acuerdo; acuerdo que hace referencia a los sentimientos negativos que todos experimentan en una estructura que no les parece realista ni gratificante. Es el desacuerdo entre los miembros, el reconocimiento de la diferencia, lo que provoca los intercambios que darán lugar al diálogo. Los contenidos que habitualmente aparecen están relacionados con ritos y convencionalismos sociales, prejuicios y estereotipos.

El grupo mediano, como representación de lo social, permite que el sujeto explore sus propios convencionalismos, su forma de percepción, los roles que adopta, su ejercicio de la responsabilidad social, su vinculación con la autoridad y el poder, su habilidad negociadora, su grado de tolerancia, su condescendencia, el modo en que expresa su agresividad, sus actitudes, etc.

En las fases iniciales, cada miembro individual se esfuerza por aclarar su aportación, sin entender que el material vertido al espacio social deja de ser propiedad individual para convertirse en materia con la que todo el grupo crea. En este sentido, Chillida considera innecesario explicar lo que quiere expresar con sus esculturas porque cree que cad una"es una obra abierta en la que cada uno puede plasmar su propia interpretación".

La interpretación durante la creación de la obra en el proceso grupal, se limita a la esfera de lo social, que es la clave de lectura para todos los fenómenos que aparecen. Somos los conductores del grupo los que iniciamos y propiciamos que el grupo se mantenga en la lectura social, que a su vez depende de la coyuntura social. Por lo tanto el espacio social del grupo está influído por el tiempo. Para Chillida (op.cit.) "el espacio está lleno de velocidad y la materia es más lenta". Esto mismo sucede en el grupo: mientras la producción silenciosa de cada individuo puede ser muy rápida, el pensamiento que se vuelca en palabra, y por lo tanto el material con el que se esculpe el grupo, quizás sea más lento.

El ritmo del grupo es marcado tanto por las distintas velocidades de cada individuo como por las de cada curso, las marcadas tanto por la ubicación temporal de cada sesión (viernes inicio y sábado fin) como por las inercias de repetición de patrones de cultura silenciosa.

El grupo mediano es un grupo que utiliza la técnica de coconducción. La conducción es activa, no directiva. Ambos conductores participan tanto para dinamizar el grupo como con una función aclaratoria. A diferencia de Pat de Maré que habla de convocadores y de Pierre Turquet que utiliza el término de asesores, nosotros nos decantamos por el de conductores, por coherencia con el espacio formativo del que nuestro grupo forma parte. En realidad nos parece que nuestra figura es más bien la de cuidar que el encuadre se mantenga y posibilite la experiencia formativa. Quizá sería más ajustado a la realidad decir que nos consideramos "acompañantes experimentados".

Vemos una clara ventaja en que los conductores sean hombre y mujer porque este hecho incorpora en la lectura grupal la diferencia de género imprescindible para una comprensión global de lo social.

Algunos de los recursos de conducción que nos han parecido de los más válidos a lo largo del tiempo son: los diálogos entre los conductores, que tienen también una función de aprendizaje vicario, el humor como recurso de dinamización, los refranes como elementos ejemplificadores del saber social popular y las explicaciones aclaratorias.

Y para terminar, señalar únicamente que creemos que el campo de la reflexión práctica sobre los grupos, y por ende de la teórica, es un proceso siempre inacabado. Por ello queremos finalizar nuestra comunicación con una frase de Chillida que nos parece muy sugerente:

"Desde el espacio con su hermano el tiempo, bajo la gravedad insistente, sintiendo la materia como un espacio más lento, me pregunto con asombro sobre lo que no sé".

 

 
 
             
   
   
   

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