SUMMARY
The
authors set out theories provided by some authors about medium
groups. They state that these represent the social. They understand
that the groups are useful in order to work psychotherapeutically
on the total bond of the subject.
KEY
WORDS: Group, connection.
RESUMEN
Los
autores exponen teorías aportadas por algunos autores
sobre los grupos medianos. Constatan que éstos representan
a lo social. Entienden que los grupos son útiles para
trabajar psicoterapéuticamente la vincularidad total
del sujeto.
PALABRAS CLAVE: Grupo,
vincularidad.
ENCUADRE
El actual trabajo surge de las reflexiones realizadas a lo largo
de los años en torno a la experiencia de co-conducción
de un grupo mediano.
Los
grupos medianos fueron iniciados por Robin Piper y Patrick de
Maré en la práctica grupoanalítica a partir
de 1975 y traídos a nuestro ámbito formativo (Bilbao)
por Fernando Arroyave.
El
grupo concreto al que hacemos referencia está incluído
como uno de los espacios experienciales del programa del Máster
en Psicoterapia Analítica Grupal que se imparte en la
Universidad de Deusto de Bilbao organizado por la Fundación
OMIE (Fundación Vasca para la Investigación en
Salud Mental)
Dicha formación se realiza en módulos de día
y medio de duración (18 horas) una vez al mes (de septiembre
a junio), durante tres años. Este grupo, de hora y media
y en el que participan todos los alumnos matriculados, está
situado en el último espacio de ambos días, cerrando
por tanto la actividad formativa. Esto supone 20 sesiones por
año de formación, a razón de dos por módulo.
Denominamos
este espacio Grupo Mediano porque adoptamos la clasificación
que considera como tales los que tienen entre 20 y 40 miembros.
En función de la matriculación anual, el número
de participantes de este grupo oscila entre 25 y 35 miembros;
por encima de 40 hablaríamos de Grupos Grandes.
El
grupo mediano sigue preceptos similares a los aplicados por
Foulkes a los grupos pequeños, es decir:
- Son grupos verbales
- Los participantes se hallan sentados en círculo y cara
a cara
- Se realizan reuniones regulares
- Están basados en la discusión libre creativa.
En
la primera sesión de cada curso se explica a los componentes
del grupo el objetivo de la experiencia y se les dan las consignas:
asistencia completa y regular, puntualidad, confidencialidad
y restitución.
Hemos
trabajado en el supuesto de considerar al grupo mediano como
un grupo cerrado con inicio y cierre en cada curso.
REFLEXIONES
TEÓRICAS
Realmente
no existe una fundamentación teórica explícita
sobre los grupos medianos y grandes. Existen reflexiones de
los distintos autores que han utilizado este abordaje acerca
de los fenómenos que se movilizan en la situación
de grupo mediano/grande.
El
autor y promotor principal de la teoría y práctica
de grupo grande es Patrick de Maré que, junto con Kreeger,
analiza dichos grupos desde las similitudes y diferencias que
presentan con los principios de Foulkes aplicables a los grupos
pequeños. Tal y como señala Hanne Campos, las
raíces históricas del trabajo con grupos grandes
se encuentran en el movimiento de comunidades terapeúticas
de las décadas de los sesenta y setenta liderado por
Main y Jones.
Como
apunta Patrick de Maré, el Grupo Mediano es un instrumento
que adquiere relevancia cuando el interés sobre las cuestiones
de parentesco necesariamente dan paso a temas de amistad y compañerismo,
abriéndose el campo posteriormente a temas socioculturales.
El grupo mediano permite que sus miembros exploren los supuestos
culturales sobre los que fundamentan toda su relación
social.
Eduardo
Paolini señala que la teoría de grupos hoy existente
surge principalmente del pensamiento antropológico y
psicoanalítico y se basa en el conocimiento acumulado
de las investigaciones hechas sobre la influencia de la interacción
familiar y social en la construcción de la estructura
e identidad personal.
De
igual manera que el paso del psicoanálisis al grupoanálisis
supuso la incorporación de una dimensión social
en el análisis del individuo, el grupo mediano y el grande
amplía el análisis a los propios fenómenos
sociales. Promueve que los individuos exploren su posición
en el campo de lo social. Por tanto, en la teorización
sobre estos grupos habrá que incorporar dimensiones de
análisis propias de la psicología social.
Si
observamos el grupo mediano bajo el prisma de la psicología
social, podríamos considerarlo como el espacio que permite
que cada individuo intente comprender de qué manera su
pensamiento, sus sentimientos y su conducta están influídos
por la presencia actual, imaginada o implícita,d e los
otros.
Hacemos
una mención expresa a la teoría de la atribución
desarrollada por Fritz Heider por considerar que nos ayuda a
entender muchos de los sucesos que se producen en el grupo,
sobre todo en los estadíos iniciales. Este autor destaca,
con una gran sencillez, que nuestras acciones están más
controladas por el modo en que percibimos un acontecimiento
que por lo que realmente sucede. Considera que la atribución
es un puente entre nosotros mismos y las cosas que están
distantes y sobre las cuales necesitamos información.
Las atribuciones, vendrían a ser los a prioris con que
nos manejamos ante situaciones desconocidas. La teoría
de Heider estuvo influída por su vocación de pintor.
REFLEXIONES
DESDE LA PRÁCTICA
Nosotros
hemos querido conjugar nuestras reflexiones desde la práctica
con asociaciones con el arte. En concreto con la obra de Eduardo
Chillida, conocido universalmente como escultor, pero presente
en esta reflexión como pensador, faceta sobre la que
en general se posee menos información.
Nos
intreresa el modo en que Chillida explica lo que constituye
el proceso de creación de su obra. Para él este
proceso es algo vivo, algo sin acabar pero que a la vez busca
un final: la obra. Paradójicamente ésta, que representa
la culminación del proceso de creación es también
expresión de la muerte del proceso creativo.
Encontramos
cierto paralelismo con lo que observamos en el proceso del grupo
mediano. Para nosotros, el grupo, la obra en creación,
está formada por una sucesión de obras superpuestas
que vendrían representadas por la finalización
de cada sesión, de cada módulo, de cada año,
de cada período formativo... , pues en cada espacio observamos
la vida y la muerte y a la vez el proceso en el que estamos
inmersos. Luxio Ugarte en una monografía dedicada al
citado escultor (1.993) escribe, "Cada obra realizada por
Chillida está inscrita dentro de series y cada una de
ellas cabalga entre la vida y la muerte".
Con
relación a esto, la primera cuestión que nos surge
es la adecuación de seguir considerando a este grupo
como cerrado. Si tenemos en cuenta la dimensión de proceso
podríamos categorizarlo como un grupo abierto puesto
que llevaría funcionando tantos años como los
actuales conductores llevan en la coconducción del mismo
(seis años), del que van saliendo miembros y al que van
incorporándose otros nuevos año tras año.
Existe una mente grupal que transmite la historia y cultura
del grupo de estos años. Observamos que a lo largo del
tiempo la historia transmitida permite que el grupo supere con
mayor rapidez el desconcierto inicial y aborde la tarea para
el que ha sido creado.
Como
señala Pat de Maré (1989), en el grupo mediano
"la gente ha de aprender a dialogar como aprende un lenguaje".
La tarea de este grupo es la de fomentar un diálogo que
permita explorar los supuestos culturales de cada participante.
En cada grupo el objetivo es aprender a expresar los pensamientos,
dado que éstos se circunscriben a una esfera más
racional que en los grupos pequeños, en los que el sentimiento
y la emoción son los protagonistas. En el grupo mediano
opera el principio del significado, bien distinto de los principios
de realidad y de placer de Freud.
Ante
los participantes se abre la difícil tarea de llenar
el espacio grupal. Éste inicialmente se vive como un
gigantesco vacío. Espacio vacío en lo social,
lleno de silencio .Estableciendo un paralelismo, el proyecto
de Tindaya de Chillida se basa en un juego de perspectiva: vaciar
la montaña de piedra para llenarla de espacio. Por tanto,
en el grupo estamos ante un espacio ¿vacío?, ¿lleno?
La
respuesta, evidentemente, es "lleno", pero quizás
la sensación sea la contraria: es el vacío quien
parece invadirlo todo. Ese llenado inicial, que en el grupo
lo constituye el silencio, el control al y por el otro, las
miradas, los carraspeos... es paulatinamente sustituído
por la palabra. Las primeras simbolizaciones que aparecen en
los miembros del grupo están relacionadas con situaciones
de riesgo, de temor al vacío (lanzarse por un precipicio,
por un tobogán, a la piscina, etc.) .Como forma de situarse
en el grupo, que inicialmente es vivido como una masa informe
amenazante, los participantes buscan las identificaciones que
posibilitan las distintas categorías que coexisten en
el mismo: miembros de los grupos pequeños; alumnos de
primero, segundo, tercero, hombres y mujeres
Un tema que subyace es ¿de quién es la responsabilidad
del funcionamiento del grupo?,es decir: ¿cuáles
son las normas de esta microcultura? Observamos que, en ocasiones,
se elevan a categoría de norma situaciones acontecidas
en alguna de las sesiones (no se puede bajar el brazo de la
silla abatible, ese tema no se puede hablar en el grupo...)
atribuyendo esa norma a las consignas iniciales, a límites
impuestos por los conductores. Junto a la necesidad de buscar
pautas que den seguridad en un espacio desconocido, parece existir
una rebeldía ante la necesidad del límite. Será
que como dice Chillida, el tema del límite ¿es
un tema terrible? Sin embargo, él mismo añade
que el límite es el que pone orden. Es decir, el límite
organiza. Nosotros, como conductores y responsables del espacio
y del tiempo, somos los que manejamos los límites dados
por el encuadre. Pero ¿son éstos los únicos
límites presentes en el grupo?, ¿es el propio
grupo quien va construyendo los límites?, ¿qué
efecto tiene el tamaño del grupo en la sensación
de limitación de los miembros?, ¿son los límites
del grupo pequeño extrapolables al grupo mediano?, ¿y
al grande?, ¿y a la sociedad?.
Como
señalábamos anteriormente, la palabra surge del
malestar que el silencio genera. Al comienzo la palabra busca
interacciones de consenso que tranquilicen, se busca el acuerdo;
acuerdo que hace referencia a los sentimientos negativos que
todos experimentan en una estructura que no les parece realista
ni gratificante. Es el desacuerdo entre los miembros, el reconocimiento
de la diferencia, lo que provoca los intercambios que darán
lugar al diálogo. Los contenidos que habitualmente aparecen
están relacionados con ritos y convencionalismos sociales,
prejuicios y estereotipos.
El
grupo mediano, como representación de lo social, permite
que el sujeto explore sus propios convencionalismos, su forma
de percepción, los roles que adopta, su ejercicio de
la responsabilidad social, su vinculación con la autoridad
y el poder, su habilidad negociadora, su grado de tolerancia,
su condescendencia, el modo en que expresa su agresividad, sus
actitudes, etc.
En
las fases iniciales, cada miembro individual se esfuerza por
aclarar su aportación, sin entender que el material vertido
al espacio social deja de ser propiedad individual para convertirse
en materia con la que todo el grupo crea. En este sentido, Chillida
considera innecesario explicar lo que quiere expresar con sus
esculturas porque cree que cad una"es una obra abierta
en la que cada uno puede plasmar su propia interpretación".
La
interpretación durante la creación de la obra
en el proceso grupal, se limita a la esfera de lo social, que
es la clave de lectura para todos los fenómenos que aparecen.
Somos los conductores del grupo los que iniciamos y propiciamos
que el grupo se mantenga en la lectura social, que a su vez
depende de la coyuntura social. Por lo tanto el espacio social
del grupo está influído por el tiempo. Para Chillida
(op.cit.) "el espacio está lleno de velocidad y
la materia es más lenta". Esto mismo sucede en el
grupo: mientras la producción silenciosa de cada individuo
puede ser muy rápida, el pensamiento que se vuelca en
palabra, y por lo tanto el material con el que se esculpe el
grupo, quizás sea más lento.
El
ritmo del grupo es marcado tanto por las distintas velocidades
de cada individuo como por las de cada curso, las marcadas tanto
por la ubicación temporal de cada sesión (viernes
inicio y sábado fin) como por las inercias de repetición
de patrones de cultura silenciosa.
El
grupo mediano es un grupo que utiliza la técnica de coconducción.
La conducción es activa, no directiva. Ambos conductores
participan tanto para dinamizar el grupo como con una función
aclaratoria. A diferencia de Pat de Maré que habla de
convocadores y de Pierre Turquet que utiliza el término
de asesores, nosotros nos decantamos por el de conductores,
por coherencia con el espacio formativo del que nuestro grupo
forma parte. En realidad nos parece que nuestra figura es más
bien la de cuidar que el encuadre se mantenga y posibilite la
experiencia formativa. Quizá sería más
ajustado a la realidad decir que nos consideramos "acompañantes
experimentados".
Vemos
una clara ventaja en que los conductores sean hombre y mujer
porque este hecho incorpora en la lectura grupal la diferencia
de género imprescindible para una comprensión
global de lo social.
Algunos
de los recursos de conducción que nos han parecido de
los más válidos a lo largo del tiempo son: los
diálogos entre los conductores, que tienen también
una función de aprendizaje vicario, el humor como recurso
de dinamización, los refranes como elementos ejemplificadores
del saber social popular y las explicaciones aclaratorias.
Y
para terminar, señalar únicamente que creemos
que el campo de la reflexión práctica sobre los
grupos, y por ende de la teórica, es un proceso siempre
inacabado. Por ello queremos finalizar nuestra comunicación
con una frase de Chillida que nos parece muy sugerente:
"Desde
el espacio con su hermano el tiempo, bajo la gravedad insistente,
sintiendo la materia como un espacio más lento, me pregunto
con asombro sobre lo que no sé".
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