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IDENTIDAD
E IDENTIFICACIÓN DEL ESTUDIANTE
Jeamet
(Jeamet, 1974) cataloga como "sorprendente" la evolución de
las identificaciones a lo largo de los estudios de medicina.
La identificación al enfermo predomina a lo largo del primer
ciclo. La identificación al médico va a ir aumentando a lo largo
del segundo ciclo. Éste sería uno de los objetivos de la carrera,
el permitir una progresiva adquisición de su identidad de médico.
Algo muy parecido observamos en nuestra experiencia con estos
grupos aún dentro del 2º ciclo ( 4º-5º-6º cursos de la carrera).
Durante el primer año de la experiencia hay una mayor identificación
con el paciente, mostrándose los alumnos muy exigentes (Ideal
del Yo) con los residentes y médicos, a los que critican repetidas
veces por sus actitudes poco humanitarias con los pacientes
y por su reducida capacidad empática.
Pero
esta IDENTIFICACIÓN (Laplanche y Pontalis, 1974), al médico
o al enfermo, implica asimilar un aspecto, una propiedad, un
atributo del otro y transformarlo parcial y totalmente según
el modelo de éste. Es pues un largo proceso de metabolización
psíquica y de interiorización que conlleva un manejo suficientemente
flexible de las pulsiones y la agresividad (identificación con
el objeto perdido, identificación amorosa, identificación ante
un tercero y construcción del grupo, identificación con el agresor).
Debemos
de diferenciar la identificación de la IMITACIÓN, que no es
más que un barniz superficial que no interesa a la personalidad
del sujeto y no tiene valor estructurante y madurativo, por
lo que está amenazada de fracasar al mínimo conflicto. Sin embargo,
engaña dando brillo a las personalidades "frágiles-personalidades",
falsas o "as if" ("como sí").
También
conviene diferenciar la identificación del APRENDIZAJE que se
refiere a toda modificación relativamente estable de una función
o de un comportamiento bajo el aspecto de una experiencia adquirida.
Es el resultado de un proceso con mayor o menor compromiso,
según los casos, con la personalidad. Puede, pues, ser facilitado
o inhibido por los conflictos de la identificación. Las modificaciones
habidas en el currículo de la carrera de medicina nos han obligado
a reducir el tiempo de duración de la experiencia de los alumnos
en estos grupos pasando de 18 a 6 meses con las consiguientes
consecuencias. La principal es la queja de los alumnos acerca
de la duración, que les resulta muy breve, y que para nosotros
también compromete la propia dinámica del grupo pues los fenómenos
de identificación pasan a ser procesos de aprendizaje.
Por
último, la identificación la debemos de diferenciar de la FORMACIÓN
REACTIVA, que es una actitud psíquica de sentido opuesto a un
deseo rechazado y que se constituye en reacción contra éste.
Tiene la misma fuerza y dirección opuesta a la del deseo inconsciente.
Es la base de muchos rasgos de carácter más o menos integrados
de la personalidad, tomando a veces un valor sintomático por
lo rígido, forzado y compulsivo (exceso de altruismo, limpieza,
ternura, etc.). En no pocas ocasiones observamos que ciertas
actitudes de algunos miembros del grupo están basadas en la
formación reactiva por su exigencia y falta de flexibilidad
y tolerancia.
No debemos de olvidar que la medicina no se identifica a una
entidad, sino a personas concretas que la ejercen. Así, en el
anonimato en que viven los estudiantes van a ser pocos los que
tienen la oportunidad de vivir encuentros privilegiados-personalizados
con sus maestros que les permitan asentar su identificación.
Se colocan no pocas veces en una clara identificación super-yoica
anticipando los temores que se avecinan para ellos mismos. El
grupo, portador de LA ILUSIÓN GRUPAL, que tal como la señala
Anzieu (Anzieu, 1978) implica la fantasía de que en esta experiencia
van a conseguir, por el hecho de estar juntos, todo el conocimiento
y el poder para superar todas las dificultades y frustraciones,
se aglutina en torno a esta ilusión. Evidentemente, a costa
de una profunda ESCISIÓN (mecanismo propio de todo grupo), y
NEGACIÓN de las propias dificultades que: 1.Son PROYECTADAS
en los adjuntos, residentes, sistema asistencial y sistema educativo
(proyección de los objetos malos). También se proyectan los
objetos buenos sobre el grupo (ilusión grupal) y sobre el coordinador
líder que ya fue señalado por Freud (Psicología de las masas
y Análisis del Yo, Freud S, 1921) como el depositario del ideal
del yo de todo grupo.
Chassegnet-Smirgel
(Chassegnet-Smirgel, 1991) insiste en esto al señalar que el
coordinador jefe es el que activa el antiguo deseo de unión
del Yo y del Ideal. Es el promotor de la ilusión de la fusión
primaria con lo que conlleva de REGRESIÓN y mantenimiento de
la expectativa de cumplimiento alucinatorio de la toma de posesión
de la madre por la fratría, lo que reactiva fantasías persecutorias
entre los propios miembros. También ellos acuden al grupo con
la expectativa de recibir un maná, de recibir un conocimiento
calmante de las ansiedades y todo lo que estorbe el cumplimiento
de la ilusión debe de desaparecer. Y si la meta de la idealización
es la proyección deben de ser atacados los soportes de ésta
(ataque-desvalorización de las actitudes de los residentes-adjuntos
"poco humanos" en tanto amenazan la propia idealización).
La
regresión es tributaria de la ilusión cuya expectativa es, en
parte, prometida por el coordinador, que sin embargo es quien
la va a descifrar y decodificar. Esta regresión amenaza la posibilidad
del grupo como grupo de trabajo, esto es, capacidad de esfuerzo
y cooperación, experiencia, contacto con la realidad, cierta
madurez y entrenamiento y tolerancia a la frustración, quedando
dominado por la mentalidad del grupo de supuesto básico (Bion,
1971): estado emocional tendente a evitar la frustración que
conlleva el aprendizaje por experiencia que implica dolor, esfuerzo
y frustración.
La regresión y la ilusión facilitan la pérdida de los límites
del Yo y hacen al individuo apto para identificarse con otros
miembros y con la formación colectiva entera (sentimiento de
pertenencia al Grupo de Sapacitación( G.S) como experiencia
especial, luego será pertenencia a uno u otro Servicio mejor
que otro, "somos mejores"). El grupo es aquí a la vez el Yo,
el objeto primario y el Ideal del Yo al fín confundidos.
Existe
una tendencia de todo grupo a reducir a los indiferentes y escépticos
a la parte del grupo que es "más creyente" (el grupo siempre
tiene razón, el partido siempre tiene razón, los malos-ignorantes
son los otros). Tampoco debemos olvidar que muchas disidencias
participan también de la ilusión grupal. Consideramos que en
los grupos que sustentan una ideología esta regresión narcisística
es mayor. No así en grupos formativos de objetivos limitados
en los que si bien es cierto que esta tendencia existe (Bion,
1971, Anzieu, 1978, Chasseget-Smirgel, 1991) el conductor-coordinador
no sería solamente investido como figura materna, que hace imaginar
al grupo (perverso) el logro de su ideal, sino que el coordinador
sería investido como figura paterna, delegado de la fratria,
relativizando el logro del Ideal y facilitando identificaciones
más realistas.
Como
ya hemos señalado, Bion recuerda que todo grupo tiende a rechazar
la maduración y el esfuerzo que implica el aprendizaje, escamoteando
la evolución personal gracias a la magia del conductor-brujo.
Es el conocido funcionamiento del grupo en mentalidad del SUPUESTO
BÁSICO de DEPENDENCIA.
En
otros momentos las dificultades son proyectadas sobre algo más
impersonal como la institución o el propio grupo. Hay una recuperación
del sadismo, proyectado previamente sobre los residentes-adjuntos
o sobre el conductor, que ahora es transferido a un Super-Yo
impersonal grupal. Los participantes tienen al inicio, como
pasa en todo grupo experiencial, la impresión de ser presa de
una fuerza que les sobrepasa y ante la que están desarmados.
Se acompaña de angustia ante la pérdida de control, ante lo
desconocido. Sin duda en esta vivencia angustiosa tiene algo
que ver la activación del proceso primario que es liberado de
la represión defensiva y escapa a la vigilancia del Yo, generando
lo que Anzieu (Anzieu, 1978) ha denominado "el fantasma del
grupo máquina". Este fantasma no se explicita en el grupo. Es,
sobre todo al principio, lo que se calla. Sin embargo, es comunicado
en los pasillos antes y después de la sesión grupal. ("¿no
será que pretenden experimentar con nosotros como cobayas y
observar nuestras conductas, será que quieren manipularnos o
dominarnos con sus ideas y teorías, "comernos el coco", porqué
unas personas tan ocupadas nos dedicarán tanto tiempo e interés
en que expliquemos nuestras impresiones, sensaciones, dificultades"
etc.?").
En
la sesión, por otro lado, veremos al grupo dominado por dos
tipos de afectos: bien de desconfianza, bien de sumisión pasiva.
Evidentemente domina la angustia PARANOIDE, supuesto básico
de ATAQUE-FUGA (Bion, 1971).
Anzieu
utiliza la expresión de "el grupo como una boca" para referirse
a la fantasía oral del grupo. La situación de grupo provoca
una REGRESIÓN al SADISMO ORAL, espejo que les reenvía la imagen
de su propio cuerpo despedazado por la Identificación Proyectiva
de que el grupo es un pecho-nutricio (de saber-poder-conocimiento)
que los participantes devoran con los ojos (acuden con papel
y bolígrafo esperando recibir la tetada). Los miembros del grupo
al no lograr su satisfacción se pueden volcar unos contra otros
y devorarse entre sí.
Esta
fantasía sádica se manifiesta, a veces, por el silencio y no
por la palabra como expresión de miedo inconsciente a ser comido
por los demás si se abre la boca, ya que al abrir la boca, aparentemente
para hablar, se haría sospechoso de querer devorar a los demás.
Aunque no siempre es así. Los silenciosos en los grupos callan
porque tienen miedo de ser devorados. La palabra ha recibido
una gran catexis a la vez oral, anal y posiblemente acompañada
de fantasmas de castración. Este oposicionismo pasivo al grupo
es la expresión de una gran dependencia y puede llevar al abandono
para no vivir-asistir a la muerte del grupo que, por la intensa
identificación, implicaría su propia muerte-castración. En nuestra
experiencia son pocos los abandonos aunque los fenómenos citados
se expresan por inasistencias, o retrasos "injustificados",
que son interpretados en términos de grupo como fenómeno regresivo-
resistencial, y no en términos individuales.
En
otras ocasiones el mutismo es la expresión del narcisismo ("yo
quiero conservar mi integridad") de los miembros del grupo que
queda depositado en los silenciosos, chivos expiatorios "ad
hoc", pues no es casual que los taciturnos no son interpelados
en tanto que no molestan al grupo y son puestos en entredicho
cuando las fantasías orales dominan al mismo y son entonces
acusados de paralizar su evolución. Típicamente aparece esta
exigencia y acusación en nuestros grupos en momentos de tensión
dominada por ansiedades persecutorias (ataque-fuga). Unos alumnos
acusan a otros de no participar, no colaborar, de no cumplir
con el compromiso adquirido al inicio de las experiencias. En
otras ocasiones observamos esta "reprobación" no con palabras,
sino con "miradas" despectivas o exigentes hacia esos miembros
silenciosos. Así pues, hay una doble fantasmática: A. Deseo
pregenital y ambivalente de los participantes-hijos de comer
a la madre-conductor para incorporársela-identificarse con ella,
convertirse en "quien tiene el saber"; 2. Deseo incestuoso-edípico
por parte del grupo-hembra, de unión con el padre-monitor. El
paso a este fantasma requiere la diferenciación de la libido
y la destructividad en tanto que dirigidas a dos seres reales
distintos, y por otra, la individualización del sujeto que ya
no es sólo un "niño-heces-pene" entre semejantes rivales, convirtiéndose
en el ser generado de una pareja con cuyos miembros trata de
identificarse. Esta fase-edípica es una reestructuración de
un fantasma oral (SUPUESTO BASICO DE APAREAMIENTO).
Progresivamente,
atravesando la Ilusión Grupal y la Posición Depresiva con sus
mecanismos reguladores, es posible el desempeño efectivo aunque
limitado de la tarea asignada por las consignas y la realización
concreta aunque parcial de los objetivos buscados por los participantes.
Al final, el reconocimiento de que las personas que poseen un
determinado estatus se ven atraídas por las que ocupan posiciones
similares a las suyas, ya que se sienten próximas unas a otras,
tanto social como psicológicamente. La relación Médico-Paciente
es facilitada por la similitud socio-cultural y económica de
los integrantes.
GRUPO
DE SENSIBILIZACION EN ESTUDIANTES. ALGUNAS CARACTERISTICAS
1.
Debe de realizarse con regularidad, sin interrupciones injustificadas,
horario y lugar fijos. Compromiso de asistencia obligada salvo
causa justificada, compromiso de participación activa- obligada
en cuanto a la presentación de casos clínicos y en la discusión
de los mismos, utilización de la libre asociación de los participantes
que en ningún caso serán interpretados individualmente.
2.
Su organización debe de ser coherente y mantenida, definida
en cuanto a su duración. Establecimiento de los criterios
de confidencialidad y restitucion
3.
Debe de ser estructurado como Grupo de Trabajo: capacidad
de esfuerzo y cooperación, experiencia, madurez y entrenamiento,
contacto con la realidad y tolerancia a la frustración.
CONSECUCIÓN
DE ALGUNOS OBJETIVOS
Utilizando
los informes anónimos emitidos al final de cada una de estas
experiencias por cada uno de lo alumnos, y contrastándolos con
las impresiones de los distintos coordinadores queremos destacar
algunos de los objetivos que creemos haber conseguido que nos
han parecido más importantes:
1.
Facilitar el aprendizaje por experiencia de habilidades y de
actitudes, "limitados pero apreciables cambios" (Balint, 1969),
tanto de las dificultades en la tarea profesional como en el
funcionamiento en grupo.
2.
Potenciar las funciones emocionales introyectivas (solidaridad,
amor, contención y capacidad de pensar y de comunicar esperanza)
y contener y elaborar parcialmente las funciones emocionales
proyectivas de Meltzer (Tizón, 1992).
3.
Posibilitar la evaluación de cada participante en el funcionamiento
grupal, esto es: A.- Capacidad de soportar que la autoimagen
sea cuestionada, criticada, rechazada. HERIDA NARCISISTA DEL
IDEAL DEL YO que dependerá de la tolerancia a la frustración.
"Nunca es igual saber la verdad sobre uno mismo que tener que
escucharla" (A. Huxley); B.- La modificación de la autoimagen
en relación con la realidad: plasticidad del Yo; C.- Posibilidad
de integrar las diferentes imágenes que cada uno de los terceros
tiene del sujeto: capacidad de síntesis del Yo; D.- Reconocimiento
de la imagen dada por el tercero, del margen de subjetividad
que éste posea, que no implique desfiguración: o lo que es lo
mismo, capacidad discriminativadel Yo.
Los
grupos Balint, han sido repensados por Tizón y Recasens (Tizón
& Recasens, 1994) quienes han propuesto modificaciones técnicas
que son equiparables a las que nosotros hemos adoptado en nuestra
experiencia. La metodología incluye sesiones semanales de 60
a 90 minutos de duración a lo largo de un año y medio con las
interrupciones del calendario escolar. Los participantes se
comprometen a exponer detalladamente, las historias clínicas
realizadas con los pacientes ingresados en el hospital en que
está ubicada la Unidad Docente o en el Centro de Salud de Atención
Primaria en el que se hallen realzando sus practicas clínicas.
Son expuestas las dificultades en el manejo de la relación y
la fuente de las mismas (temores, ansiedades, etc.).
Continúa
con una discusión abierta acerca del caso o de las dificultades
de la exploración-relación, suscitándose una situación grupal
con muchas de las características y ansiedades que ya han sido
señaladas (grupo de supuesto básico, Fenómenos de Ilusión grupal,
etc.) y que es favorecida por el coordinador al proponer al
grupo la discusión libre. Éste, actúa también manteniendo el
encuadre y objetivos del grupo, que deben de ser enunciados
con precisión y claridad al inicio del mismo.
El coordinador señala-interpreta los fenómenos relacionales
grupales que no han sido mencionados y ayudan a la comprensión
del caso, o de la situación relacional clínica presentada. Tizón
(Tizón, 1988) llama a estos "grupos de reflexión" sobre los
problemas relacionales de la práctica sanitaria. Así pues, y
con otros que ya han realizado estas experiencias (Banchero
1991, 1992, 1995; Beker 1991, 1992; C.P. de Benedeti, 1991;
Wildbolz, 1981; Drees y Schwarz, 1990; Sollner, 1992; Kollner,
1995; Luban-Plozza, 1989) consideramos que el grupo Balint,
en nuestro caso Grupo de Sensibilización (G.S), es un modo de
aprender acerca del ejercicio profesional. En este sentido,
el análisis del vínculo del futuro profesional con su tarea
(vocación vehiculizadora de sus anhelos inconscientes) que incluye
la mirada de la relación del sujeto con su paciente, con los
familiares del mismo y con la situación institucional en que
acontece el encuentro, es el objetivo principal de nuestra experiencia.
Los
grupos de discusión a efectos limitados (Jeamet, o grupos Balint)
sirven a los estudiantes para tomar conocimientos de ellos mismos
y les ayuda a formar su identidad. La incertidumbre por su futura
función como médicos les hace vulnerables. No en vano, no pudiendo
tener función con responsabilidades reales, están colocados
en posición de adolescentes eternos con los consiguientes problemas
de identidad, que se manifiestan en las dificultades presentadas
por muchos de ellos en el contacto con los pacientes: no-identificación
como estudiantes ante el paciente y la familia, juego de roles-
" hacer de doctor, etc. Este desdibujamiento de la función del
estudiante lleva a que el paciente solicite de aquél información
acerca del diagnostico o del tratamiento.
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