Vol. 2, núm. 1 - Marzo 2003     Revista Internacional On-line / An International On-line Journal  
El pensamiento evacuatorio como expresión de la insuficiencia yoica (pág. 2)
Dr. Alejandro Gallego Mére.
 

2. ALTERACIONES ESQUIZOIDES

FAIRBAIRN (FAIRBAIRN WRD, 1972), en su concepto de la "patología" psíquica, establece que las "alteraciones esquizoides" de la personalidad son la raíz básica de todo desarrollo humano. A partir de las mismas, y en la medida en que se produce una evolución satisfactoria, el sujeto va a establecer una relación significativa de reconocimiento y dependencia del objeto "externo" como tal, va a pasar de lo que FAIRBAIRN llama la "dependencia oral temprana" a la "dependencia adulta", y va a ser capaz de elaborar una relación "anaclítica" de objeto a partir de la relación narcisística de base.

Es importante plantearse cual es el proceso de elaboración de las "condiciones esquizoides" de la personalidad, y cuales son las condiciones que pueden hacer tomar a las mismas una evolución negativa, más bien habría que decir, una no evolución, impidiendo la organización de la dependencia oral. La no evolución de las "condiciones esquizoides" de la personalidad o la regresión / reactivación de las mismas, da lugar a que permanezcan bajo cualquier tipo de "patología" psíquica o psicosomática, con la consiguiente repercusión en la dinámica de las mismas. Como ya señalamos en otro lugar - MERÉ (MERÉ G, 1994) -, la no evolución de las "alteraciones esquizoides" de la personalidad se configura conforme a las siguientes premisas y estructuraciones defensivas:

El sujeto no es reconocido por la imagen maternizante conforme a sus necesidades originales, sino "usado" para compensar su estructura narcisista a través de las consiguientes inducciones. Es "cosificado".

Experiencias de "defecto" por la privación de la significación propia de sus representaciones, con la consiguiente incapacidad de construirse como sujeto.

Miedo a ser separado y aislado, ignorado, como consecuencia de la vivencia desvalorizada de sí, movilizándose la correspondiente angustia de separación, con el reforzamiento de la experiencia de "desvalimiento".

"Internalización de la relación", como forma de defensa frente a la angustia de separación, con la consiguiente reactivación de las formas primarias de identificación.

Renegación del objeto externo como tal, y vivencia del mismo como parte de sí.

Bloqueo de la evolución de las "alteraciones esquizoides" de la personalidad, con la consiguiente sobrevaloración del mundo "interno", vivencias de omnipotencia, disposición al aislamiento y al despego.

Cuando se produce una persistencia de las "alteraciones esquizoides" de la personalidad, el paciente, abrumado por la angustia de separación, tiende a "internalizar" sus relaciones de objeto, dificultando la evolución de las mismas. Las transferencias narcisísticas descritas por KOHUT (KOHUT H, 1977), son la expresión de la necesidad del paciente de lograr una vivencia de unidad con el terapeuta, y de posesión del mismo, de modo que le permita organizar una moción de identidad, aunque sea "patológica" e inducida.

Quizás se puede pensar que en las condiciones de evolución de las "tendencias esquizoides" de la personalidad, hacemos demasiado énfasis en el temor a la pérdida. En efecto, estamos plenamente de acuerdo con RESNIK (RESNIK S, 1988), cuando recogiendo trabajos de GRIESINGER, señala que la experiencia depresiva es el punto de partida de toda enfermedad mental. Tal experiencia, es considerada por GRIESINGER como el origen de la "depresión básica", a la cual el autor la denomina: "psicosis única", considerándola como un duelo no elaborado, al carecer el sujeto del medio de "contención adecuado". También RACAMIER, en una de sus últimas obras: "La génesis de los orígenes, psicoanálisis y psicosis", plantea que el duelo es el origen del aparato psíquico y que la "patología grave" deriva de una cierta forma de duelo consecuente con la perversión narcisística.

Llegados a este punto, tenemos que reflexionar en qué medida el sujeto va a poder hacer el proceso de separación y de reconocimiento de los límites con un "otro", si ello le conlleva tal angustia de "indefensión". Podemos considerar la identificación primaria como un primer vínculo del sujeto con sus semejantes, y como el punto de partida de su propia noción de "ser". Pero a partir de ahí, la experiencia de "intersubjetividad" tiene que tomar cuerpo para que se constituya la propia identidad, apareciendo primero en el "otro" y revelándose al mismo tiempo como la propia existencia. Como señala GARCÍA BADARACCO(10), "...el sujeto se descubre identificándose y más tarde se reencuentra a través de esas mismas identificaciones", pero la cuestión en juego es: en qué medida tal diferenciación es posible, si las identificaciones primarias están excesivamente presentes como medio de mantener una vivencia de unidad.

3. INTERNALIZACIONES Y EXTERNALIZACIONES

Es necesario plantearse cómo se manifiesta en la clínica la permanencia en este nivel de "internalización", que bloquea el reconocimiento del objeto "externo" como tal, y su necesidad del mismo. FAIRBAIRN ha descrito como rasgos específicos de la persistencia de las "alteraciones esquizoides" de la personalidad: una actitud de omnipotencia, una disposición al aislamiento y el despego, y una preocupación preferente hacia la realidad "interna", con la consiguiente devaluación del mundo "externo". Si tratamos de entender la función dinámica de estos específicos mecanismos de defensa, diremos que la actitud de omnipotencia corresponde al manejo sistemático por parte del sujeto de defensas narcisísticas (devaluación sistemática del mundo "exterior", fantasías de posesión incondicional, renegación, actitudes hipomaníacas con negación de los propios límites y fantasías de poder, a todos los niveles). La disposición al aislamiento y al despego corresponde a la evitación de todo estímulo "externo", en la medida en que se puede movilizar su propia vivencia de necesidad y la tentación de la dependencia del mismo. El pensamiento "evacuatorio", sobre el que deseamos reflexionar, es el instrumento básico para mantener dicha actitud defensiva. El reconocimiento de la carencia va a cuestionar al sujeto toda su actitud de omnipotencia. La actitud de preocupación preferente hacia el mundo "interno" es la consecuencia lógica del intento de mantener la señalada postura narcisística.

Utilizando términos de MICHAEL BALINT, el sujeto se defiende de todo proceso de estimulación perceptiva y de movilización, mediante las defensas de "externalización", que le permiten renegar de su propia "necesidad". Podemos agrupar las defensas de "externalización" descritas por BALINT, en tres grupos. En primer lugar, las defensas orientadas a "externalizar" toda vivencia que cuestione lasa propias fantasías de omnipotencia del sujeto. La proyección y la identificación proyectiva sobre la base de una escisión previa, serían los mecanismos preferentes. El segundo grupo de defensas es el "extrañamiento" de las reacciones emocionales promovidas por los estímulos "externos", experimentándolas como cuerpos extraños u "orbitales", conforme a la concepción de WISDON, para mantener su núcleo central ajeno a los mismos, pero con la consiguiente sintomatología clínica: pérdida de la noción de lo "familiar", extrañamiento del mundo "externo" e "interno", experiencias de despersonalización, bloqueo afectivo y vivencias de confusión y de embotamiento sensitivo y por último, el uso de personalidades "inauténticas", mediante las cuales el sujeto recibe los estímulos "externos" mediante partes no significativas de "sí mismo". El concepto de "pensamiento evacuatorio" viene a ser la expresión global de estos mecanismos de "externalización" y el "extrañamiento en el "sí mismo" o en el mundo "externo" de las vivencias de "necesidad" y de carencia. Evidentemente, viene a representar la incapacidad yoica de tolerar las experiencias de separación que supone el reconocimiento de algo significativo, no propio. La vinculación del sujeto se produce entonces con un objeto "cosificado", desinvestido de sus partes positivas que son negadas, y que el espacio en el cual se depositan, se "evacuan" los aspectos dañados y destruidos del sujeto. Los fenómenos de escisión y de "externalización" son los instrumentos mediante los cuales el sujeto ignora las partes de sí que le resultan conflictivas y consecuentemente, hace ajenas las partes de su Self representativas de las mismas. Como señala BROMBERG, "...el analista tiene que negociar constantemente con una multiplicidad de representaciones del Self, con diferentes voces, aunque la voz doliente sea la más importante". No es necesario enfatizar el papel que juega la envidia en esta forma de relación, que posibilita al sujeto la negación de sus carencias.

Por otra parte, el objeto "externo" o determinadas partes de "sí", se hacen necesarias como instrumento para la organización de la relación perversa a la que hacemos referencia y que permite la estabilidad de las defensas narcisísticas del sujeto. En tales condiciones, no podemos hablar de una postura de aislamiento y de despego, de autismo, tomando el término en un sentido amplio, puesto que el "otro externo" o las correspondientes partes de "sí" no están ausentes, sino controladas y manejadas conforme a la forma perversa de relación, y en este sentido, necesitadas

 
 
           
   
 
   

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