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Este
paciente acababa de llegar hace quince días al club,
venía de otro centro donde al parecer le echaron del
Hospital de Día, después de cinco años
de tratamiento (al menos él así lo vivió).
Nuestro enfermero, que fue quien le realizó la acogida
(II), disponía de buena información y un buen
vínculo con él, y explicó después,
que este paciente estaba muy dolido con el anterior centro,
y que el paciente creía que era un enviado divino que
tenía que realizar una misión en la tierra: liberarla
de opresores (policías y jueces), para alcanzar la libertad
y que esa era la razón por la que le echaron.
Como vemos, este paciente aparentemente desconectado, estaba
recibiendo una avalancha de información desde el grupo,
que trabajaba en un tema universal de todos ellos, con mucha
implicación emocional. Por su reacción y por sus
expresiones, diríamos que tenía que intentar controlar
todo lo que acontecía en su interior, provocado por las
secuencias externas. Su resistencia al grupo ("quiero hablar
de lo mío y no de lo vuestro"), su transferencia
negativa con sus compañeros y con el terapeuta ("si
no se me deja hablar me marcho, no escucho y me voy a orinar
aunque el terapeuta me diga que espere como todos"), pueden
tener otra lectura si podemos aceptar estas otras premisas planteadas
anteriormente. Esto hizo que se le mantuviera en el grupo, que
se le permitiera actuar, que se le diera la palabra, sin desdibujar
los límites del grupo, y que pudiéramos comprender
que el fenómeno de resonancia estaba haciendo huella
en él de forma importante.
La psicoterapia de la psicosis tendrá que tener en cuenta
todos estos fenómenos hasta aquí expresados:
1º. La transferencia psicótica.
2º. La necesidad de permanencia objetal.
3º. La necesidad de liberarse de los objetos internos patológicos
y patógenos.
4º. Las situaciones regresivas.
5º. El componente familiar de la patología psicótica
(mundo interno habitado por personajes familiares y la interdependencia
familiar).
6º. El componente grupal del mundo psicótico.
Así mismo tendrá que desarrollar las modificaciones
técnicas necesarias para que estos fenómenos psicodinámicos
tengan cabida y solución.
La psicoterapia de la psicosis que nosotros hemos ido desarrollando
pasa por la integración de distintas técnicas
psicoterapéuticas (individuales, grupales, familiares
y multifamiliares) que se integrarán a través
de un equipo.
Pensamos que la psicoterapia de la psicosis entendida desde
el psicoanálisis individual o la psicoterapia dinámica
individual, no pueden dar respuestas por sí mismos a
todas las necesidades terapéuticas que un paciente psicótico
va a presentar. Ni tampoco cualquiera de las otras terapias
aisladas tienen la capacidad de comprender el complejo mundo
psicótico.
La familia aportará al proceso del paciente, la comprensión
del mundo interno de éste y las identificaciones que
ha desarrollado. Además, a través de los cambios
que ésta ha de realizar en su propio proceso, servirá
de acompañante y sostén al proceso terapéutico
del paciente, diluyendo las interdependencias. No existirá
proceso terapéutico del paciente si su familia no realiza
su propio proceso.
La psicoterapia de grupo y los grupos de otras técnicas
terapéuticas (psicodrama, musicoterapia, expresión
corporal, etc.) ayudarán al paciente a salir de su mundo
interno y a revisar y elaborar las relaciones externas de objeto.
Así mismo, el grupo, desde la sinceridad que le caracteriza,
le irá descubriendo aspectos de sí mismo, a través
de la interrelación con otros desconocidos, enriqueciendo
su mundo real y sacándolo de la sensación de ser
extraño, raro y único (aquí se desvanece
en muchos la convicción de ser el hijo de Dios).
El ambiente grupal es el más cercano a la psicosis, por
eso pensamos que los grupos son el campo de relación
más adecuado para estos pacientes y su tratamiento.
El ambiente grupal va a ser un contexto de seguridad que le
permitirá ir haciendo modificaciones, sin temor, y con
referencias, al observar a otros compañeros sus evoluciones.
También el grupo ofrece una mayor contención,
debido a su propia estructura interna. El grupo apoya esta estructura
en tres puntos: paciente, terapeuta y otros pacientes. Estos
tres puntos constituyen una organización triangular que
facilitará la emergencia de fenómenos regresivos
y vinculares. Además, en el grupo existe una regresión
benigna y reversible, donde el proceso primario se torna visible
y comprensible, y donde cada una de las personas se conecta
con el inconsciente de las restantes, aportando un abanico de
personalidades (variedad objetal) que permitirá al paciente
realizar distintas experiencias correctoras.
La transferencia tendrá en los grupos un contexto de
seguridad para su fragmentación, eligiendo a las personas
más adecuadas, según cada momento, para sus proyecciones
e introyecciones, en un intento de discriminación yo
/ no yo.
A su vez, la variedad objetal del grupo permitirá preservar
alguno de sus miembros de la invasión transferencias,
y ésta será más difícil que acabe
negativizándose, evitando el abandono terapéutico.
En caso de que aparezca este tipo de transferencia es menos
amenazante porque no está focalizada en un único
sujeto. El Grupo Multifamiliar (Ayerra JM, López Atienza,
JL, 1994), (G Badaracco JE, 1990) permitirá integrar
en las mismas coordenadas de espacio y tiempo todos estos niveles
terapéuticos. Lo individual, grupal y familiar, tiene
su máxima expresión en el Grupo Multifamiliar,
donde se reproducen los mismos fenómenos que en el grupo
y en las terapias de familia, pero con mayor potencialidad terapéutica,
donde los sujetos de la terapia pueden ser muy variados. Desde
el individuo a los subgrupos que con frecuencia se desarrollan
(padres, pacientes, familias de un determinado carácter,
etc.). Esta variedad objetal, y el carácter integrador
del grupo permite tener un amplio campo emocional y psicológico
donde manifestarse y trabajar al unísono los aspectos
más complejos y recónditos de la psicosis.
El Grupo Multifamiliar recrea un espacio terapéutico
donde estará representada la pluralidad de grupos donde
la psicosis se construye y alimenta. El grupo familiar, el grupo
constituido por el resto de familias (representante del contexto
social y de la familia ampliada), y el grupo de terapeutas (representando
al contexto sanitario), serán las subagrupaciones que
permitan una pluralidad objetal que no la encontraremos en ningún
contexto terapéutico. Además, serán objetos
reales, no simbólicos, donde el paciente y las familias
puedan revivir toda una serie de experiencias que han quedado
sin resolver y que son necesarias para la evolución individual
y familiar. De entrada tendremos que reconocer que la independencia
en los procesos de crecimiento emocional de nuestros pacientes,
y de todo ser humano, tiene una limitación. Nunca son
completos, por lo tanto nunca podrán ser un fin, sino
más bien un proceso que nunca que nunca se acabará.
La pluralidad de vínculos que se pueden dar es enormemente
variada y servirá tanto para la identificación
estructurante, como para la revisión de relaciones de
interdependencia patógena. Relaciones entre un hijo y
su padre, un hijo y los padres de otra familia, dos madres entre
sí, una familia y el equipo terapéutico, un paciente
y un terapeuta, o el resto del grupo, etc, etc, ofrecerán
un espectro vincular único en donde poder intervenir.
Así pues, comprobaremos, "in situ", cómo
el objeto de la terapia es el vínculo patológico
que las familias (y sus componentes) tienden a desarrollar.
No será un objeto en particular, sino el tipo de vínculo
que tiende a realizar, y los efectos que sobre él y otros
tiene. Esta amplitud de posibilidades terapéuticas enriquecerá
el campo psicológico de intervención, facilitando
cambios en todo el contexto.
Sabemos que el trabajo con familias tiene dificultades intrínsecas
a la idiosincrasia familiar. Una de éstas será
el encierro que las familias que están muy dañadas
psíquicamente, realizan sobre sí mismas, impidiendo
la entrada de los terapeutas, a los que se nos vive muy persecutoriamente.
El Grupo Multifamiliar, sin embargo, permite el encuentro entre
diversas familias, abriéndose éstas al contexto
facilitándose así la inclusión del terapeuta
en el mundo interno familiar, muchas veces como un aliado, pues
la confrontación que se desarrolla está en relación
con otras familias.
El Grupo Multifamiliar permite revisar conceptos muy idealizados,
que se dan en nuestra cultura y que no permiten su recuestionamiento,
pero que condensan serias dificultades a la sociedad para desarrollarse.
Listos y tontos, grandes y pequeños, exitosos y fracasados,
etc, serán algunos de los tópicos que encierran
a las familias sobre sí mismas. El grupo permitirá
una revisión de estos conceptos opuestos. Del sano al
enfermo, del normal al defectual, etc, para abrir mentalmente
a las familias.
El Grupo Multifamiliar permitirá la triangulación
entre los miembros de la familia. Pero será una triangulación
en la que el tercero no amenaza, pues hay muchos terceros, y
siempre rescatarán a los miembros del par simbiótico,
aceptando con menos sufrimiento la pérdida de la relación
simbiótica.
El trabajo de integración se realizará en esta
modalidad grupal.
En la psicoterapia de la psicosis será muy difícil
realizar un trabajo en profundidad sin la inclusión del
Grupo Multifamiliar.
Con esta diversidad terapéutica en la que por supuesto
incluimos de entrada la medicación, es posible abordar
la psicosis.
La psicoterapia individual de la psicosis se enriquecerá
con las psicoterapias familiares, grupales y multifamiliares,
realizándose en la primera un proceso de integración
y reelaboración de todo lo sucedido en los otros contextos
terapéuticos.
Para que este complejo entramado de psicoterapias (que nosotros
denominamos psicoterapia integral de la psicosis) tenga un buen
resultado en el proceso terapéutico de los pacientes,
será necesario un buen trabajo en equipo.
Será en definitiva el equipo terapéutico, compuesto
por los distintos terapeutas implicados, los que compartiendo
un modelo común asistencial de comprensión de
la salud y abordaje de la enfermedad mental, irán realizando
un trabajo junto al paciente, de integración para que
éste desarrolle su proceso terapéutico.
El proceso apuntará a cambios en el funcionamiento mental
del paciente, que posibiliten una maduración yoica, un
equilibrio emocional y una modificación en la naturaleza
de sus objetos internos. Estos cambios se irán realizando
en el transcurso del tiempo, y facilitarán el desarrollo
y plasticidad yoica necesarios para las adaptaciones que haya
de realizar, al objeto de enfrentar su vida actual, venidera
y para convivir con su historia pasada
5.
BIBLIOGRAFÍA
1.
López Atienza JL (1988). La función terapéutica
grupal en el proceso terapéutico de los pacientes psicóticos.
VI Jornadas Nacionales de Hospitales y Centros de Día.
Barcelona.
2. López Atienza JL (1994). La conceptualización
y el abordaje grupal en el tratamiento de la psicosis. Grupo
interno en la psicosis. III Jornadas nacionales de la APAG.
Barcelona.
3. López Atienza (1994). Grupo multifamiliar. XIX Congreso
Nacional de la Sociedad española de Psiquiatría.
Bilbao: Ela.
4. Etchegoyen R Horacio. (1986). Los fundamentos de la técnica
psicoanalítica. Buenos Aires: Amorrortu.
5. Rosenfeld H (1990). Impasse e interpretación. Madrid:
Tecnipublicaciones.
6. García Badaracco JE (1990). Comunidad terapéutica
psicoanalítica de estructura multifamiliar. Madrid: Tecnipublicaciones.
7. Searles H (1980). Escritos sobre esquizofrenia. Barcelona:
Gedisa.
8. Mascaró N, López Atienza JL. (1987). La función
terapéutica. Una forma de hacer institucional. V Jornadas
Nacionales de Hospìtales y Centros de Día´.
Bilbao: López Atienza JL y Sunyer M.
NOTAS
(I)
El club era la denominación que en el Centro de Salud
Mental Uribe nominaba la estructura intermedia acogedora a pacientes
durante dos horas a las mañanas. Disponía de un
habitáculo aledaño al edificio principal y de
uso exclusivo para este menester. Los pacientes acudían
voluntariamente y no estaban obligados a su asistencia todos
los días. Se regía por normas de baja exigencia.
Todos los jueves se hacía una sesión de grupo,
conducida por el psiquiatra director de las estructuras intermedias
del centro, a la que asistían el enfermero psiquiátrico,
la asistente social y los psicólogos psicoterapeutas
por parte del staff así como todos los pacientes que
ese día asistían al mismo. En total sumaban unas
veinticinco personas.
(II) Primera entrevista que se realiza en el Centro de Salud
Mental Uribe a todo nuevo paciente. En general de breve duración.
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