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Resumen
El
presente trabajo pretende dar a conocer nuestro modelo de comprensión
de la patología psicótica y de su abordaje psicoterapéutico.
Es
un modelo desarrollado durante 15 años en el Hospital
de Día y en las estructuras intermedias del Centro de
Salud Mental de Uribe (antiguamente denominado Consorcio de
Uribe Costa Salud Mental).
Es
un modelo integrador desarrollado por un equipo terapéutico,
basado en otros modelos asistenciales y enriquecido por nuestras
experiencias clínicas diarias.
La
técnica psicoanalítica se desarrolló y
evolucionó en torno a las neurosis (muchos de los casos
tratados en los orígenes como neuróticos, hoy
en día serían diagnosticados de verdaderas psicosis).
Las psicosis requerían modificaciones de la técnica
psicoanalítica, y desde la ortodoxia psicoanalítica
dichas modificaciones no fueron aceptadas como psicoanálisis,
se las etiquetó como psicoterapia (muchas veces entendida
y apreciada como de rango inferior y menos profunda que el psicoanálisis).
Palabras clave: Psicosis. Modelo de integración.
Hacerse cargo del paciente. Proceso terapéutico. Centro
de Salud Mental Uribe.
Summary
In the history of psychoanalysis it was necessary to introduce
modifications in the psychoanalytical technique when treating
psychotic patients. From the point of view of psychoanalytical
orthodoxy these modifications were not accepted as 'psychoanalysis',
but were labeled instead as 'psychotherapy', frequently understood
and considered as a lower and shallower level than psychoanalysis.
The intention of this paper is to describe how we understand
psychotic pathology and its psychotherapeutic approach as has
been developed over a period of 15 years in the Day Centre of
the Uribe Mental Health and that we consider to be a real psychoanalytic
approach.
Key
words: Psychosis. Model of integration. Care of the patient.
Therapeutical process. Uribe Mental Health Centre.
1.
INTRODUCCIÓN
El
presente trabajo pretende dar a conocer nuestro modelo (López
Atienza JL, 1988), (López Atienza JL, 1994), (Ayerra
JM, López Atienza JL, 1994) de comprensión de
la patología psicótica y de su abordaje psicoterapéutico.
Es un modelo desarrollado durante quince años en el Hospital
de Día y en las estructuras intermedias del Centro de
Salud mental de Uribe (antiguamente denominado Consorcio de
Uribe Costa Salud Mental).
Es un modelo integrador desarrollado por un equipo terapéutico,
basado en otros modelos asistenciales y enriquecido por nuestras
experiencias clínicas diarias.
La técnica psicoanalítica se desarrolló
y evolucionó en torno a las neurosis (Etchegoyen RH,
1986) (muchos de los casos tratados en los orígenes como
neuróticos, hoy en día serían diagnosticados
de verdaderas psicosis). Las psicosis requerían modificaciones
de la técnica psicoanalítica, y desde la ortodoxia
psicoanalítica dichas modificaciones no fueron aceptadas
como psicoanálisis, se las etiquetó como psicoterapia
(muchas veces entendida y apreciada como de rango inferior y
menos profunda que el psicoanálisis).
Distintos autores posteriormente han seguido viendo las posibilidades
que los pacientes psicóticos tenían de ser abordados
psicoanalíticamente (Rosenferl H, 1990), (G. Badaracco
JE, 1990), (Searles H, 1980). La escuela kleiniana con el estudio
de las relaciones objetales primitivas, establece un campo de
conocimiento de las etapas previas a los arranques de la teoría
kleiniana, común tanto para las psicosis como para las
neurosis. El trabajo con niños también introdujo
cambios en la técnica psicoanalítica y aportó
nuevos conocimientos útiles para el trabajo con la psicosis.
La aparición de los neurolépticos, así
como el desarrollo de otros campos psicoterapéuticos
como fueron los grupales, familiares y sociales, posibilitaron
una mejor comprensión de la patología psicótica,
y por lo tanto dieron una oportunidad a nuevas variaciones técnicas
que acojan las particularidades que estos pacientes plantean.
La particularidad principal y la que siempre ha sobrepasado
la técnica psicoanalítica ha sido el tipo de relación
que los psicóticos son capaces de realizar.
Durante mucho tiempo se sostuvo que estos pacientes no eran
capaces de realizar una transferencia. Posteriormente se observó
que desarrollan un tipo de transferencia particular y compleja
que es la llamada transferencia psicótica (Ayerra JM,
López Atienza JL, 1994), (Rosenfeld H, 1990), (G Badaracco
JE, 1990), (Searles H, 1980). Esta transferencia es múltiple,
masiva e indiscriminada en ciertos momentos y en otros daría
la sensación de no existir, como si el otro para el paciente
no existiera, como si no existiese contacto entre paciente y
terapeuta. Esta transferencia psicótica, que irá
atravesando distintos matices, va a requerir de objetos reales
estables en su entorno para poderse manifestar. Su propia fragilidad
yoica y la sensibilidad hacia la frustración hace requerible
dicha presencia real. Esto nos compromete mucho más no
sólo como terapeutas sino como personas, y supone hacernos
cargo del paciente.
El vínculo positivo (Mascaró N, López Atienza
JL, 1987) es el eje central de toda cura, donde se despiertan
y desarrollan sentimientos de afecto. Pero dicho vínculo
sólo irá apareciendo en la medida en que el terapeuta
pueda entender que realmente hay alguien fuera de él
que comprende y da sentido al caos emocional en el que vive.
Pero para ello será necesario que el paciente pruebe
y compruebe una y otra vez que esto es así. Por esto
necesita de una disponibilidad y estabilidad objetal capaz de
ir conteniendo los movimientos transferenciales que se van a
ir produciendo.
Es necesario tener presente que tanto para que se desarrolle
un vínculo positivo y sano, como para que se dé
una estabilidad vincular, en muchos casos el paciente, de inicio,
desarrollará una transferencia negativa, transmitiéndonos
una pluralidad de resentimientos y odios que pondrán
a prueba nuestra capacidad y estabilidad, y que se irá
desarrollando de forma intensa y masiva.
Además, el paciente psicótico necesita realizar
un vínculo fiable, estable y de confianza, para deshacerse
de sus objetos internos patógenos, depositándonoslos,
a la espera de que le enseñemos a manejarse mejor con
ellos. Pero a la vez, el éxito o fracaso de este manejo
de su mundo interno reforzará o debilitará el
vínculo de confianza terapéutica, convirtiéndose
la situación en un círculo vicioso.
Estos movimientos transferenciales y vinculares se van a dar
en un marco de situaciones regresivas, muchas veces intensas,
que pondrán aun más a prueba la relación
paciente-terapeuta. Además, por las características
en la que vive el paciente psicótico, la regresión
es un estado mental constante que actuará en sus conductas
y relaciones con las personas que forman su mundo externo.
Muchas veces observamos cómo los pacientes psicóticos
se mantienen en una regresión constante, pero que no
lo hacen manifiesta aunque se encuentran siempre en situaciones
límites para poderlas actuar.
Dependen del contexto en el que se desarrolle su tratamiento,
van a poderlo realizar de forma más clara y así
a través de la regresión mostrarnos de forma más
evidente cómo es el mundo en el que habitan y están
atrapados. Es como si necesitasen, (aún con el sufrimiento
que les supone) manifestarnos sin el enmascaramiento de las
falsas identidades, el sufrimiento genuino que padecen, para
poder ser atendidos y rescatados de otra manera a como lo han
sido hasta entonces.
Estas situaciones regresivas deben encontrar un contexto disponible
al servicio de facilitar respuestas de cuidado y comprensión
humana de las necesidades que se manifiestan.
Serán cruciales las respuestas que ofrezcamos. Si no
se ajustan a las necesidades humanas básicas, provocaremos
nuevamente un cierre en falso, que reforzará aún
más sus pseudoidentidades.
Por el contrario, si las respuestas pueden tener en cuenta dichas
necesidades y trabajamos desde la contención, la comprensión
y el acompañamiento en esos momentos, las regresiones
y nuestra actitud frente a ellas, se podrán ir integrando
en un proceso de diálogo y comprensión que permita
al paciente realizar un crecimiento de su personalidad más
humano, sin escisiones, negaciones ni distorsiones de sus necesidades
emocionales más naturales. Es como si estas respuestas
nuestras desde la identificación con ellas compitieran
con las identificaciones patógenas que tienen.
Muchas veces observamos el miedo que tienen los pacientes a
mostrarnos su ternura, cariño o tristeza, al no saberse
manejar con estos sentimientos básicos e imaginan que
se difuminan si los expresan.
Las situaciones regresivas se van a presentar en varias ocasiones
a lo largo de la psicoterapia y de formas variadas, si el proceso
terapéutico va progresando. Si el paciente en regresión
encuentra a través del tratamiento psicoterapéutico
un espacio de contención y comprensión, dicha
regresión le servirá para una reorganización
yoica, partiendo de un vínculo de confianza. Si no, habrá
un nuevo y desalentador intento que le reorganizará pero
más psicóticamente de lo que antes se encontraba.
La psicoterapia analítica entraña una relación
paciente-terapeuta que la misma técnica intenta mantener
libre y aislada de otro tipo de influencias. La psicoterapia
de la psicosis sin embargo, va a estar influida y condicionada
potentemente por factores externos, tanto sociales de los que
no nos podemos inhibir (policía, jueces, responsables
de trabajo, etc.), cuanto familiares. Fundamentalmente familiares.
La familia es el ámbito de dependencia tanto física
como psicológica para el paciente. Es en donde está
fijado en su profundidad. Todo acontecimiento que vaya a modificar
la situación de partida de un paciente en su psicoterapia,
tendrá un efecto en el ámbito de su relación
familiar. La evolución del paciente va a ser vivida por
parte de la familia con la intensidad que éste lo sienta,
puesto que todo cambio que realice afectará fundamentalmente
a su dependencia familiar. Esto en sí mismo sería
bueno pues es uno de los objetivos que nos planteamos: que el
paciente sea más autónomo. Pero en la psicosis,
la dependencia familiar es una interdependencia. La familia
también necesita al paciente. En muchos casos, por no
decir en todos, es el soporte emocional de alguno de los padres
o es la persona en la que se depositan contenidos emocionales
o ideológicos que no se soportan en los demás
miembros.
Esa interdependencia hará que la familia se resienta
ante los movimientos que se den en la psicoterapia, tendiendo
a restablecerse al vínculo interdependiente en la primera
ocasión que encuentre y además de forma más
bizarra y forzada.
Esto se observa frecuentemente en las situaciones regresivas
por las que va a pasar el paciente, puesto que si la familia
no le puede acompañar en ese momento regresivo y no lo
entiende como un momento imprescindible para la evolución,
la familia entenderá la situación como un empeoramiento,
provocándose en muchos casos una reacción terapéutica
negativa en el paciente, motivada por el desajuste en la interdependencia
paciente-familia.
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